Carácter universal: todos los productos deben ser de calidad y formato estándares.
Mentalidad empresarial: orientación para proporcionar servicios que sean rentables y dentro de los riesgos contemplados en la estrategia de la empresa.
Gestión ética: profesional y empresarial fundamentada en rectitud, confianza, cortesía, espíritu de servicio, eficiencia, lealtad, responsabilidad, confidencialidad, respeto, cooperación, servicio ágil y oportuno.
Clientes satisfechos: espíritu de servicio orientado a la satisfacción de los clientes, con dedicación para conocer y voluntad para satisfacer las expectativas de los clientes que esperan nuestra acción, con calidad y calidez.
Pasión por la excelencia.
Proactividad: anticipación, visión al futuro, creación de oportunidades.